
En Chile, el 25 por ciento de la población mayor de 15 años es hipertensa, cifra preocupante dado que, con el tiempo, esta afección lesiona las arterias y los órganos internos, además, de su incidencia en las enfermedades cardiovasculares. Si sufre de una hipertensión, por muy leve que sea, es el momento de tomar medidas: ejercicio y alimentación es el comienzo que, muchas veces, es suficiente.
Cada vez que el corazón late, impulsa a la sangre, que transporta oxígeno y nutrientes a través de los kilómetros de arterias y venas del organismo. La presión que ésta ejerce contra las paredes de las arterias es lo que se denomina presión arterial, que es necesaria para que la sangre pueda llegar a todo el organismo.
Cómo controlo la hipertensión
Lo primero: EJERCICIO. Tu corazón es un músculo y como tal necesita estar activo. Si bien, cada persona debe tener un programa adecuado para su edad y condición, suele recomendarse ejercicio aeróbico moderado durante 30 minutos tres veces a la semana.
Lo anterior ayudará a perder peso, otro factor importante al minuto de controlar la hipertensión, ya que la obesidad obliga al organismo a mover más sangre, con el consiguiente aumento de trabajo del corazón.
La sal común o cloruro de sodio sirve para que cada célula funcione, pues ésta requiere estar rodeada de sal, especialmente de sodio.
La sal causa mucha sed, por lo tanto, hace que el organismo requiera agua. Cuando el sodio de la sal llega a la sangre, arrastra agua con él y este exceso de líquido hace que aumente la presión arterial y obliga al corazón a trabajar más de lo debido.
El problema es que en la actualidad el consumo de sal ha aumentado debido a que ésta es un aliado al momento de conservar los alimentos
Esta situación provoca que la mayoría de la población consuma más de cinco veces la cantidad recomendada de sal. Por ello, cuando hablamos de hipertensión, un ítem aparte es el consumo de sal, el cual hay que controlar concienzudamente.
recomendaciones:
Selecciona alimentos con menos sodio: hay que leer las etiquetas de los alimentos y preferir aquellos que son libres, livianos o reducidos en sodio.
Prefiere alimentos naturales: inclínate por frutas, verduras y leguminosas, que naturalmente son bajos en sodio.
Cocina con poca sal: hay que acostumbrarse a consumir alimentos menos salados, de esta forma, se disfruta mejor el sabor propio de cada alimento.
Varía los aliños: utiliza hierbas aromáticas. El ajo, orégano, albahaca, perejil, jengibre, entre otras, son estupendas para añadir un sabroso toque a la comida.
Evita el consumo de alimentos enlatados: en general tienen un alto aporte de sodio.
Disminuye el consumo de grasa total y de grasas saturadas: cocine a la plancha y evita aderezos cremosos.
Disminuye el consumo de café: además de otros productos con alto nivel de cafeína.
Controla el estrés: éste puede elevar la presión sanguínea.
Consume apio, ajo y cebolla: estos vegetales ayudan a reducir la presión sanguínea. Además, los dos últimos reducen el nivel de colesterol.
Cada vez que el corazón late, impulsa a la sangre, que transporta oxígeno y nutrientes a través de los kilómetros de arterias y venas del organismo. La presión que ésta ejerce contra las paredes de las arterias es lo que se denomina presión arterial, que es necesaria para que la sangre pueda llegar a todo el organismo.
Cómo controlo la hipertensión
Lo primero: EJERCICIO. Tu corazón es un músculo y como tal necesita estar activo. Si bien, cada persona debe tener un programa adecuado para su edad y condición, suele recomendarse ejercicio aeróbico moderado durante 30 minutos tres veces a la semana.
Lo anterior ayudará a perder peso, otro factor importante al minuto de controlar la hipertensión, ya que la obesidad obliga al organismo a mover más sangre, con el consiguiente aumento de trabajo del corazón.
La sal común o cloruro de sodio sirve para que cada célula funcione, pues ésta requiere estar rodeada de sal, especialmente de sodio.
La sal causa mucha sed, por lo tanto, hace que el organismo requiera agua. Cuando el sodio de la sal llega a la sangre, arrastra agua con él y este exceso de líquido hace que aumente la presión arterial y obliga al corazón a trabajar más de lo debido.
El problema es que en la actualidad el consumo de sal ha aumentado debido a que ésta es un aliado al momento de conservar los alimentos
Esta situación provoca que la mayoría de la población consuma más de cinco veces la cantidad recomendada de sal. Por ello, cuando hablamos de hipertensión, un ítem aparte es el consumo de sal, el cual hay que controlar concienzudamente.
recomendaciones:
Selecciona alimentos con menos sodio: hay que leer las etiquetas de los alimentos y preferir aquellos que son libres, livianos o reducidos en sodio.
Prefiere alimentos naturales: inclínate por frutas, verduras y leguminosas, que naturalmente son bajos en sodio.
Cocina con poca sal: hay que acostumbrarse a consumir alimentos menos salados, de esta forma, se disfruta mejor el sabor propio de cada alimento.
Varía los aliños: utiliza hierbas aromáticas. El ajo, orégano, albahaca, perejil, jengibre, entre otras, son estupendas para añadir un sabroso toque a la comida.
Evita el consumo de alimentos enlatados: en general tienen un alto aporte de sodio.
Disminuye el consumo de grasa total y de grasas saturadas: cocine a la plancha y evita aderezos cremosos.
Disminuye el consumo de café: además de otros productos con alto nivel de cafeína.
Controla el estrés: éste puede elevar la presión sanguínea.
Consume apio, ajo y cebolla: estos vegetales ayudan a reducir la presión sanguínea. Además, los dos últimos reducen el nivel de colesterol.
Articulo revista Vida Sana.cl

